La extensa colección numismática del Museo (cerca de 5.000 monedas) permite, entre otros argumentos, trazar una particular historia monetaria  de Aragón a través de sus hitos más representativos, desde  sus precedentes en el territorio hasta el año 1728, momento final de las emisiones “aragonesas”.

Las monedas nos cuentan la historia de los tiempos prerromanos a través de ases y denarios ibéricos  y celtibéricos (sekia, iaka, sedeisken, kelse, bolskan, bilbilis…), hasta las cecas hispanolatinas de la Colonia Celsa, Caesar Augusta, Turiaso, Osca, Bilbilis y Osicerda.  Los raros tremissis áureos hispano-visigodos de Cesaracosta, Tirasona, o Cestavi nos ilustran los tiempos finales de la antigüedad.

De los primeros soberanos aragoneses se conservan dineros y óbolos desde Sancho Ramírez, hasta los florines y vellones de Pedro IV, pasando por los reales de plata fina de Juan II, los ducados de Fernando II y las emisiones de reales y escudos de la casa de Austria (Felipe II y Felipe III), para llegar al final de la ceca de Zaragoza en época del borbón Felipe V (reales y maravedis).

Sobre este panorama, se añade un significativo conjunto de monedas griegas, denarios republicanos romanos, nutridas series de la etapa imperial romana (áureo a flor de cuño de Augusto) y emisiones de al-Andalus.  Reales de a ocho, ducados, escudos de oro, onzas y durillos, trazarán la historia final de nuestra moneda, desde los Reyes Católicos hasta Carlos IV y la Guerra de la Independencia.