La exposición del Museo de Zaragoza ofrece un magnífico y representativo ejemplo de un periodo cronológico y cultural muy amplio, desde las primeras manifestaciones artísticas del románico en Aragón hasta los prolegómenos del arte contemporáneo. Piezas que nos introducen en la historia y territorio aragonés desde el siglo XII al XX, contextualizado con magníficos ejemplos del arte Español y Europeo. En un espacio continuo se articula una selección de obras desde los primeros tiempos del Gótico, pasando por el Renacimiento hasta las postrimerías del Barroco.

El nuevo montaje de Gótico comienza con el “Sepulcro de doña Isabel de Castro”, procedente del Monasterio de Rueda. También son obras destacadas una piedad de alabastro de estilo flamenco y una de las piezas más llamativas de la exposición, el “Ángel custodio” de Pere Johan, que se ha ubicado en un espacio preferente al final de la gran escalera del museo destacando su monumentalidad. Junto a estas obras, se encuentran tablas góticas de autores como Miguel Jiménez, Blasco de Grañén, Juan de la Abadía o Martín Bernat, entre otros. También destaca un cofrecillo amatorio de principios del siglo XV, o la sarga que representa al Ángel custodio, con una iconografía muy singular, y que procede del Monasterio de las Canonesas del Santo Sepulcro.

En las salas dedicadas al Renacimiento, a través de un conjunto de 41 piezas, se traza un discurso que comienza a principios del siglo XVI y llega hasta el tránsito al Barroco a través de la obra de autores activos en Aragón en esta época y de otros artistas españoles y extranjeros.

En un mueble ideado de forma exclusiva para este espacio, destacan las esculturas de artistas como Damián Forment o Gil de Morlanes, padre e hijo. Se muestran obras pictóricas del Maestro de Sijena, Pedro de Aponte, Jerónimo Vallejo Cósida, Pablo Scheppers, Juan de Juanes o Lavinia Fontana, entre otros. Además, se expone por primera vez al público el sitial del coro del Monasterio de Rueda, restaurado para la ocasión, y una de las tablas de la sillería del Monasterio de Veruela, cuya serie completa se conserva en el museo.

En la sala dedicada a la pintura barroca se muestran doce obras del siglo XVII, con las que se sintetiza la extensa colección de arte barroco que se conserva en el museo. Destacan el retrato doble de Jusepe Martínez y de su padre Daniel (1630), el gran lienzo de la Conversión del duque de Aquitania (1673) debida al pincel de Vicente Berdusán, ambos pintores son los principales representantes del barroco aragonés, en sus fases inicial y plena. Se muestran también otras obras maestras españolas como una vanitas (1660) de Antonio de Pereda, una imponente Santa Catalina de Alejandría de escuela sevillana, o Filósofo con libro (1630-1635) del taller de Ribera, además de dos soberbios cuadros de canastillas de flores de Juan de Arellano (1665-1670).

Obras destacadas: Pera Johan, Ángel custodio (ca. 1435 – 1445):  Juan de Juanes, Retrato del rey Alfonso V de Aragón (1557); Retrato de matrimonio, de Lavinia Fontana (1577-1585); Vanitas, de Antonio Pereda (1611-1678); Jusepe Martínez, Autorretrato (hacia 1630).