Finalización 14 de febrero de 2016

Esta exposición enmarcada entre las que se van a desarrollar a lo largo de 2015 en el proyecto ‘Corona de Aragón. Historia y Arte’, muestra las influencias arquitectónicas entre Aragón y Sicilia a través de 76 montajes fotográficos, durante su unión en la Corona de Aragón a lo largo de más de 200 años.

Cartel de la Exposición

Organizada por el Gobierno de Aragón, a través de la dirección general de Patrimonio Cultural, ha estado en Siracusa, Roma y en Palermo llegando ahora a nuestras tierras aragonesas para dar a conocer el papel que jugó el Reino de Aragón y la Corona de Aragón en la historia de España y de Europa, reivindicar su importancia, la unión que supuso y convertirlo en un foco de acción cultural, educativa y turística.

Sus comisarios son los profesores de la Escuela de Ingeniera y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza Luis Agustín, Aurelio Vallespín y Ricardo Santonja, autor además de las fotografías.

‘Un alma común’

La  unión entre Aragón y Sicilia dio como resultado un fructífero intercambio cultural y artístico que quedó plasmado en los edificios construidos en esa época.

Las influencias mutuas se reflejan a través de 46 edificios aragoneses y sicilianos de los que se ha realizado una selección fotográfica y un estudio comparativo. En él se analizan las características comunes, tanto constructivas como estilísticas, que permiten afirmar la existencia de “un alma común”, fruto de la unión de Aragón y Sicilia desde el reinado de Pedro III al de Fernando II, rey de Sicilia.

A diferencia de otros territorios de la Corona de Aragón en los que el estilo gótico mediterráneo se muestra de forma más “pura”, en Aragón y Sicilia la arquitectura de la época está fuertemente marcada por la influencia islámica y de otras culturas y ello conllevó el intercambio de técnicas constructivas y decorativas.

A través de los edificios seleccionados se muestra por ejemplo una cierta estandarización en los materiales o los sistemas constructivos, favorecida por la movilidad de los artesanos que cruzaban el Mediterráneo. Es el caso de la utilización de las bóvedas tabicadas; un avance constructivo que se empleó en La Seo o el Palacio de la Aljafería de Zaragoza y que posteriormente encontramos en Sicilia.

También la utilización de cimborrios como los de la propia Seo y la Capilla Palatina de Palermo o la utilización de piedra caliza de Gerona en las ventanas del Palacio Arzobispal de Palermo, del Palacio Ardid de Alcañiz o La Aljafería. Existen también muchas similitudes entre la techumbre de madera de la Catedral de Teruel y la del Palacio Steri de Palermo o entre las soluciones diseñadas para repartir el peso de la cubierta de las catedrales de Taormina y Mesina y la de Teruel.

Influencias arquitectónicas también por las vinculaciones matrimoniales. Es el caso de la Sala Capitular del Real Monasterio de Sigena, cuyo techo estuvo decorado con mocárabes muy similares a los de la Capilla Palatina. Todo indica que Constanza, hija de Sancha de Castilla y Alfonso II y esposa en segundas nupcias del rey de Sicilia Federico II Hohenstaufen, quedó impresionada con el palacio italiano y mandó construirlo en el monasterio aragonés.

Además la arquitectura aragonesa y siciliana comparte soluciones decorativas. Un ejemplo son las combinaciones de relieve y color que enriquecen el exterior de la Seo zaragozana, el ábside de la Catedral de Palermo o la Colegiata de Caspe, así como la presencia del escudo de Aragón y Sicilia en la Catedral de Erice, la de Mesina o la Capilla Palatina de Palermo.

La exposición además ha servido para estrechar una nueva vía de colaboración cultural, académica e investigadora entre las regiones de Sicilia, Nápoles y Aragón, favorecida por la Embajada de España en Italia. Esa colaboración implica también a la Università degli Studi di Palermo, la Università degli Studi di Catania, la Università degli Studi di Messina y la Universidad de Zaragoza.