Mañana se celebra el Día de Europa y es una ocasión especial para recordar los autores europeos representados en el museo. A veces olvidamos que el patrimonio cultural es universal y compartido y, durante siglos, no solo han viajado las obras de arte sino muchos artistas para formarse o ejercer su profesión en otras partes del mundo. Con la entrada de hoy, queda patente la huella de todos ellos en nuestras salas.

La mayoría de los materiales arqueológicos conservados en el museo son de producción local, no obstante, contamos con ejemplares extranjeros que llegaron a nuestra tierra por encargo o a través de las rutas comerciales que existen desde la antigüedad. Una de las piezas más llamativas de nuestra colección es la conocida “Cabeza de Augusto”. Este exvoto se elaboraría probablemente en Roma y lo entregaría Trajano a la ciudad de Turiaso, para sustituir el depositado por Augusto como ofrenda por la salvación del Imperio gracias a las aguas que lo curaron milagrosamente.

Busto de Caesar Augusto. Carneola. 98-103 (Época de Trajano (98-103 d.C). Tarazona (Zaragoza). Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Busto de Caesar Augusto. Carneola. 98-103 (Época de Trajano (98-103 d.C). Tarazona (Zaragoza). Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

En la sección de Bellas Artes contamos con obras de los flamencos Rolan de Mois y Pablo Scheppers. Ambos vivieron en el siglo XVI y llegaron a Aragón llamados por Martín de Gurrea, duque de Villahermosa, para trabajar en su residencia. Estos pintores también fueron contratados para hacerse cargo de otros trabajos, como las pinturas realizadas para el Convento de Predicadores de la Orden de Santo Domingo de Zaragoza que conservamos en el museo. El encargo de obras a artistas extranjeros también trajo consigo la importación del gusto de sus países de origen que, en este caso, vemos en el uso de los contrastes de luz.

Nacimiento de Jesús y Adoración de los pastores, Rolan de Mois, ca. 1585-1590. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Otro ejemplo es el lienzo “Céfalo y Procris ante Diana” del napolitano Luca Giordano. Este pintor dejó Italia, donde ejerció en su ciudad natal, así como en Montecassino, Florencia o Venecia. Se instaló en España donde se le encargaron numerosas obras, como las realizadas para el Monasterio del Escorial y la catedral de Toledo. Su obra es el ejemplo de la influencia de artistas coetáneos como el español José de Ribera y también de lo aprendido en los viajes por Italia y España.

Céfalo y Procris ante Diana, Luca Giordano, ca. 1695. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Por otro lado, el francés Carle Van Loo ejerció en su país, así como en Italia y España. Una de sus obras, realizada conjuntamente con su taller, es “El rey Luis XV con armadura en su tienda”, copia del original realizado por el artista en 1750. El retrato conservado en el museo sería, según las investigaciones de Frédéric Jimeno, un regalo del rey de Francia al embajador español de aquel momento, Joaquín Pignatelli Moncayo. El uso de las obras de arte, ofrecidas como regalo institucional entre países, es también muy frecuente a lo largo de la historia.

El rey Luis XV con armadura en su tienda, Carle Van Loo, ca. 1750-1762. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Otras obras más tardías, también de autores franceses, son las estampas “Woman of Aragon” y “A Country Man of Aragon” de Giscard, ambas de 1823. “Holandesa”, del pintor y grabador Ernest Laurent, que también residió en Roma y Asís, es un lienzo de 1917 de técnica impresionista con la mujer como protagonista.

Holandesa, Laurent, 1917. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Estos son algunos de los ejemplos que constatan la presencia de obra de artistas extranjeros en el Museo de Zaragoza. Esperamos que muy pronto podáis disfrutar largo y tendido de ellos, y muchos más, recorriendo nuestras salas.

MdZ

Etiquetas: