Este miércoles tuvo lugar un evento único en nuestra ciudad a cargo del orfebre y fabricante de guardas de sable japonesas (tsuba) Ôkawa Chikô Tôhôsai (ver enlace a nota de prensa aquí). La cita venía organizada con la colaboración de la Embajada de Japón, la Japan Foundation, Viajar Japón y la Asociación Española para la preservación de la espada japonesa y tradiciones antiguas (SNTKK). Así mismo, contamos con la presencia y participación de los profesores Elena Barlés y David Almazán, tan queridos en la casa por su gran vinculación con el arte japonés y la colección que albergamos.

Comenzó el evento con el recibimiento de Isidro Aguilera, director del museo, dando paso a David Almazán que explicó qué es una tsuba y la importancia del maestro que nos visitaba. A continuación, Elena Barlés ofreció unas palabras de agradecimiento a todos los presentes, organizadores…etc. por impulsar esta iniciativa tan interesante.

El acto contó con una primera intervención de Antonio Clemente, presidente de la Asociación Española para la Preservación del Sable Japonés y Tradiciones Antiguas Japonesas que, en su conferencia “Vestir un sable japonés”, se centró en las monturas y destacó la importancia de este arte: “la espada japonesa nace para el arte de la guerra pero, en la actualidad, es arte puro”, dijo. A lo largo de su exposición de diferentes modelos, insistió en el grado de especialización que conlleva la fabricación de una espada de este tipo en la que participan muchos maestros.

Antonio Clemente, Ôkawa Chikô y Marcos Sala visitando el área de reserva de oriental. Foto: Difusión Museo de Zaragoza.

El segundo conferenciante fue el experto Marcos Sala, doctor en Historia del Arte por la UCM con la primera tesis sobre monturas de sables japoneses que, con su conferencia “Tsuba: La joya que guarda al samurái” realizó un repaso a la Historia del Arte desde el s.III hasta la actualidad. En su relato pudimos ver piezas de diferentes períodos (Kofun, Asuka, Nara…etc.) y escuelas (Umetada o Kaneie, por ejemplo). Destacó dos tsubas del Museo de Zaragoza, una excepcional de escuela Kaneie y otra de la escuela Akasaka. Su conferencia dio paso a la charla del maestro Ôkawa, decimoctava generación de la escuela Edo Itō, que se mostró emocionado por mostrar su arte al otro lado del mundo y observar el interés que existe en nuestra ciudad por este tema. Ôkawa habló de su vida y la forma en que llegó a fabricar tsubas para dar paso al momento más especial de la tarde en que pudimos verle trabajar con su material. El maestro trabajó en el salón de actos del museo como si estuviese en su taller, allí realizó diferentes fases bajo la atenta mirada de los asistentes, que pudieron ver todo el desarrollo proyectado a gran pantalla y comprender el trabajo con las explicaciones que añadía Marcos Sala. Vimos cómo Ôkawa dibujaba la silueta de la superficie de plata, cómo la incrustó posteriormente con un punzón, pudimos conocer el instrumental utilizado para este arte que se compone de una gran colección de buriles de madera, hueso y metálicos. En definitiva, se desarrolló una experiencia única que tuvimos el honor de disfrutar.

Ôkawa Chikô durante su demostración en el museo. Foto: Difusión Museo de Zaragoza.

La cita tuvo lugar este miércoles, pero no fue el único momento en que el maestro visitó el museo. Quedó tan fascinado al ver las tsubas que le mostró el director antes del evento, que volvió el jueves por la mañana para ver las colecciones custodiadas en el área de reserva de arte oriental.

Detalle de los útiles de trabajo de Ôkawa Chikô Tôhôsai. Foto: Difusión Museo de Zaragoza.

Una vez más, el Museo de Zaragoza se postula como centro de referencia por su importante colección de arte oriental y queda de manifiesto no solo el interés de la institución por todo lo que rodea este arte, sino también del resto de la ciudadanía, visitantes, investigadores… etc. que demostraron la trascendencia de estas acciones apoyándolas con su gran de acogida.

MdZ

 

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