Continúa una serie de entradas en nuestra página web tituladas “Desde el despacho”. En esta serie, nos hemos propuesto acercar la vida puertas adentro de nuestra institución a todos vosotros. A lo largo de varias semanas, daremos voz a nuestros despachos y será el personal del museo quien os cuente, de primera mano, su trabajo, ilusiones, algunas anécdotas y mucho más. Esperamos que os guste esta serie de novedades y descubra algunos aspectos de los museos que despierten vuestro interés.

Hoy damos la bienvenida a Paula Blanco, que ha iniciado un nuevo camino en el Museo de Zaragoza como técnica de patrimonio dentro del departamento de Bellas Artes:

¿En qué consiste tu trabajo?

Mi labor fundamental reside en dar apoyo al departamento de Bellas Artes. Realizo un trabajo de base en torno a las fichas de catalogación, donde efectúo una revisión de la información. Eso incluye su actualización constante y ampliación, incluso en lo que se refiere a la fotografía del fondo, que debe coincidir con su estado actual.

Además de este trabajo, colaboro con el resto de compañeras del departamento, así como de otros departamentos (conservación-restauración, biblioteca, administración, fotografía), bajo la supervisión de dirección, en los aspectos relacionados con la exposición permanente (discurso museográfico, cartelas, textos, montajes), así como lo relativo al control y gestión de la colección de Bellas Artes que abarca desde consultas de investigadores hasta el préstamo de obra, depósitos…etc.

Paula Blanco junto al Ebro de Marín Bagüés. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Disfruto del contacto directo con la obra de arte. Para una historiadora del arte, trabajar en un museo y estar tan cerca de las obras es un privilegio.

Además, es especialmente bonito saber que mi trabajo sirve de intermediario entre el conocimiento de la colección y el público. En esa labor de interlocutora, también me relaciono con compañeros, investigadores, personal de otras instituciones…etc. y disfruto de estas relaciones y del feedback tan enriquecedor que se crea.

Por otro lado, como la colección del museo es muy extensa y ha sufrido numerosas vicisitudes, me divierte la labor de detective que desarrollamos en torno a las circunstancias de cada obra y que reporta hallazgos fascinantes. Es algo que compartimos entre compañeros y que nos ilusiona muchísimo.

Por último, me apasiona la parte didáctica de nuestro trabajo. Una de las cosas con las que disfruto es aportando mi punto de vista y colaboración en la preparación de un discurso expositivo y su transmisión a través del texto. De este trabajo surgen las ideas para poner los recursos del museo a disposición de la educación y me encanta llevarlo a la práctica.

¿Tienes algún mensaje para nuestros visitantes y seguidores en redes? ¿Te gustaría hacer alguna recomendación?

Querría decirle a todo el mundo que el Museo de Zaragoza es el más importante de la ciudad y, para muchas personas, es el gran desconocido. Nuestra colección es la más representativa del territorio, con obras desde la Prehistoria hasta el siglo XX y varias sedes donde disfrutarlas. Actualmente estamos trabajando en la próxima apertura de nuestra sede de Plaza de los Sitios y estamos deseando abrir y recibir a todo el mundo. Pero no podemos olvidar nuestras sedes abiertas, cuya visita es obligada y fascinante, hablo de cerámica (parque José Antonio Labordeta) y la Colonia Celsa (Velilla de Ebro). Recomiendo a todos nuestros seguidores que buceen en esta página web y nuestras redes sociales para conocer mejor la institución y estar al día de las novedades ¡seguro que os lleváis grandes sorpresas!

Desde aquí, damos una calurosa bienvenida a Paula y nos llenamos de alegría con la ilusión que desprende. Ella se siente en casa y estamos encantados con este nuevo camino que emprendemos de la mano.

Paula Blanco junto al Ebro de Marín Bagüés. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

MdZ

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