El museo tiene una vida “puertas adentro” muy activa que, en muchas ocasiones, pasa desapercibida para nuestros visitantes. En esta institución se investiga, expone y difunde a diario, pero también se realiza una importantísima labor de conservación y restauración constante en la que vamos a profundizar hoy.

El Museo de Zaragoza cuenta con tres restauradoras en plantilla especializadas en pintura, documento gráfico y antigüedad, que tratan a diario con la amplia variedad de bienes que forman parte de las colecciones. Uno de los proyectos en que se está trabajando en la actualidad es el retablo de la Santa Cruz de la Iglesia de Blesa (Teruel), obra de Miguel Jiménez y Martín Bernat, fechado hacia 1481-1487. Se trata de un trabajo de gran envergadura para el que se ha contado con dos profesionales externas que están trabajando mano a mano con la restauradora de pintura del museo.

Restauración del retablo la Santa Cruz de la Iglesia de Blesa. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

La intervención de esta obra se inscribe en el proceso de renovación de salas que se ha ido realizando paulatinamente desde 2018, con la reapertura de las salas de barroco y renacimiento. En la actualidad se está trabajando en el acondicionamiento y montaje de la sala de gótico, donde se instalará este retablo de Blesa. La obra ya es conocida por nuestros visitantes porque estaba expuesta en el montaje anterior, sin embargo, con el montaje del nuevo espacio se valoró realizar una serie de intervenciones. La primera de ellas es la eliminación de los marcos de madera que llevaba cada una de las tablas, puesto que eran posteriores tanto a su momento histórico como al ingreso del retablo en el museo. Esta eliminación se ha realizado cuidadosamente por el equipo de restauración, que ha tratado directamente las zonas que cubría la madera y que ahora quedarán al descubierto.

Restauración del retablo la Santa Cruz de la Iglesia de Blesa. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Además de la eliminación de los marcos, se están restaurando cuatro tablas más que forman parte del retablo y se van a exponer al público en el museo por primera vez. Por tanto, una vez terminen los trabajos de restauración podrá verse todo el conjunto al completo.

Restauración del retablo la Santa Cruz de la Iglesia de Blesa. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Vemos por tanto la importancia del equipo de conservación-restauración del museo y de su trabajo que abarca tanto la obra no expuesta, como la que está en sala. Estas especialistas actúan de forma directa sobre los bienes y también indirecta controlando las condiciones del espacio donde se ubican y, además, supervisan cualquier movimiento de obra. Por último, las restauradoras del museo forman parte del equipo de profesionales que trabaja de forma conjunta e integral en los montajes expositivos, tanto permanentes como temporales, garantizando que las obras cumplen con los requisitos establecidos para su exposición.

MdZ

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