Esta semana se ha llevado a cabo un nuevo ingreso de obra en nuestra sede central. Se trata de una colección de estampas Ukiyo-e propiedad de un coleccionista particular de la ciudad. Este depósito se añade al ya realizado por el mismo propietario en 2018, formado por obras de Sadanobu, y está previsto ampliarlo más adelante.

El depósito de piezas actual está compuesto por tres libros, dos de ellos formando un conjunto, y seis estampas que forman parte de la numerosa colección de Ukiyo-e que, con un excelente criterio, ha ido confeccionando este particular. Aspecto fundamental para la creación de dicha colección ha sido, en palabras de su propietario, “cubrir las lagunas que presentaba la colección Torralba” añadiendo autores como Kitagawa Tsukimaro, Kitagawa Shikimaro, Teisai Hokuba o Utagawa Kunitora de manera que, a partir de ahora, podamos disfrutar de una visión todavía más amplia y completa del Ukiyo-e.

Entrega del depósito de estampas japonesas. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Este ingreso de obra llega en un excelente momento para el arte oriental en nuestra ciudad. Gracias a la colección Torralba, que fue ingresada en 2001, y junto al creciente número de especialistas en la materia, el interés por estos fondos ha crecido exponencialmente. Ello queda demostrado en los recientes depósitos y donaciones de obra a nuestra institución, las visitas de especialistas tanto de ámbito nacional como internacional a las áreas de reserva, además de las presentaciones, conferencias y charlas de diversos temas relacionados con el mundo oriental.Con este depósito, el museo amplía sus fondos de arte oriental, donde ya conservaba más de un centenar de estampas Ukiyo-e.

Entrega del depósito de estampas japonesas. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Esta fórmula, el depósito-comodato, constituye una forma básica de ingreso de fondos en los museos y se realiza a través de un contrato por el que el depositante entrega un bien cultural al museo para que lo conserve y lo use gratuitamente durante un período de tiempo; pasado ese tiempo, la obra vuelve a su propietario. Por ello, el depósito es el cauce perfecto para dar cabida a la inestimable generosidad de estos particulares. Gracias al préstamo de sus colecciones, la sociedad en general puede disfrutar y conocer parte del patrimonio universal. Con actuaciones como esta, nuestra institución se enriquece y ello revierte en toda la ciudadanía. Por este motivo, nos alegra decir que hoy estamos de enhorabuena.

MdZ

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