El 6 de noviembre de 1479 nacía en Toledo dña. Juana de Castilla, vulgarmente llamada la loca. Esta semana se conmemora la fecha de su nacimiento y desde el museo queremos dar a conocer las dos obras que conservamos con esta reina como protagonista.

El Museo de Zaragoza custodia una estampa y un lienzo de gran formato. Destaca este último por ser una magnífica obra de Francisco Pradilla, pintor aragonés de fama internacional que lleva a la práctica el género de la pintura de historia captando el espíritu romántico de la época. Cabe añadir, además, que Pradilla mantuvo durante toda su carrera un enorme interés por esta reina y su historia.

Respecto a dña. Juana, existe todavía una gran incógnita alrededor de su figura. El misterio en torno a su vida y emociones se aprovechó a lo largo del romanticismo como tema de muchas obras, ya que encarnaba a la perfección el espíritu de ese movimiento cultural. Cuestiones como una supuesta locura causada por un amor no correspondido y un retiro provocado para alejarla del trono proporcionaban argumento para nutrir y desarrollar un gran número de pinturas, estampas y escritos.

“Juana la Loca conduciendo el féretro de su esposo”, Bartolomé Maura, 1881. Se trata de una estampa que reproduce el lienzo de Pradilla custodiado en el Museo Nacional del Prado con título “doña Juana la Loca”, que le otorgaría fama internacional.  La estampa conservada en el Museo de Zaragoza (actualmente en área de reserva) reproduce fielmente la obra citada. Queda protagonizada por la reina, dotada del carácter regio y solemne que requiere, ataviada como corresponde a su condición de viuda. La mirada perdida de la misma, unida a la atmósfera fría de la escena, así como al episodio que narra y el conjunto de personajes retratados, confieren un carácter estremecedor a la obra, muy propio también del romanticismo.

“Juana la Loca conduciendo el féretro de su esposo”, Bartolomé Maura, 1881. Foto: Elisa Santos. Museo de Zaragoza.

“Doña Juana la Loca recluida en Tordesillas”, Francisco Pradilla, 1907. Este lienzo de gran formato muestra a la reina recluida en el castillo de Tordesillas, donde quiso apartarse de por vida junto al cadáver de su esposo. Se trata de un depósito del Museo Nacional del Prado que reproduce a gran tamaño el pequeño cuadro de gabinete de 1906 firmado por el mismo autor. La reina aparece acompañada de la infanta Catalina, así como de una dama de la corte y una criada. Todas ellas, a excepción de la criada, visten una rica indumentaria. Destaca en esta obra la atmósfera melodramática que aporta el autor con el colorido de la obra y todos los objetos cuidadosamente elegidos, es decir, ropajes, mobiliario y elementos decorativos reflejados con auténtico detalle. Ello se ve potenciado con el propio misterio que rodea a la atormentada figura de esta reina. Se trata de una obra de gran interés que puede verse en la galería del museo y recomendamos a nuestros visitantes.

“Doña Juana la Loca recluida en Tordesillas”, Francisco Pradilla, 1907. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Las dos obras que acabamos de citar sirven como ejemplo de la imagen que ha trascendido de esta reina. El misterio y el carácter dramático que apreciamos en ambas es una constante en las pinturas, estampas y literatura relacionadas con ella.

“Doña Juana la Loca recluida en Tordesillas” (detalle), Francisco Pradilla, 1907. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

MdZ

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