El Museo de Zaragoza ha ido generando a lo largo de su dilatada historia un nutrido  archivo de imágenes fotográficas con variados orígenes, temáticas y técnicas. Este fondo tiene un considerable valor documental como fuente para la investigación del patrimonio cultural, y no sólo en lo referente a nuestras colecciones, si no para todo Aragón y aún más.

En atención a esta riqueza, el museo tiene entre sus cometidos garantizar la preservación de estos documentos y facilitar el acceso a ellos, para lo cual la herramienta fundamental es el conjunto de técnicas y procedimientos que se engloban en la conservación preventiva. Esta tarea  sobre el fondo fotográfico del Museo de Zaragoza se ha realizado de forma individualizada, condicionada por la variedad de soportes fotográficos que lo componen.

Podemos hacer una primera clasificación si atendemos al momento cronológico en el que fue creado el testimonio y al fin para el que fueron tomadas las imágenes.

Por un lado, albergamos un “Fondo de Fotografía Histórica” formado por 4.500 documentos aproximadamente, sobre soportes diferentes: metal, vidrio, papel y plástico. La conservación preventiva del soporte fotográfico en vidrio y metal ha consistido en un almacenamiento en sobres de papel de cuatro solapas Munktell® .Este material no tiene juntas ni adhesivos. Las fotografías se pueden ver sin sacarlas simplemente desenvolviendo las solapas, se evita así la manipulación del objeto. Cuando están cerradas las solapas, el sobre protege perfectamente los objetos del polvo y de la luz. El material fotográfico ensobrado queda  almacenado en cajas construidas en cartón libre de ácido y lignina, y sin tamponar, dotadas de cantoneras metálicas para una mayor firmeza.

Cajas para placas de vidrio

Para el material fotográfico en papel, se ha optado  por fundas de poliéster que cumplen las normas ISO18916 (PAT) y ISO 9706 (Long Life). El material fotográfico histórico  sobre plástico que está confeccionado con nitratos de celulosa ha sido protegido por sobres individuales de papel Munktell® (de fibra 100% algodón) de ph alcalino y con un lateral abierto para permitir la posible emanación de gases que se producen en su descomposición. Una consideración importante que se ha tenido muy en cuenta es garantizar una buena ventilación. El almacenamiento en frío, en armario de conservación para fotografía, se ha revelado como una de las mejores medidas para controlar el deterioro del nitrato.

El papel fotográfico en sus fundas de poliéster

Por otro lado, tenemos el “Fondo de Fotografía Científica” realizada por José Garrido a lo largo de sus 26 años de trabajo como fotógrafo en el Museo de Zaragoza, y que va aumentando en número día a día, si bien ahora con  tecnología digital. Abarca diversos soportes como diapositivas en acetato, negativos en plástico, positivos en papel, con cantidades tan llamativas como 2.500 diapositivas de 6×6 o 4.500 negativos, a lo que hay que añadir otros formatos menores, como las diapositivas de paso universal de las que se guardan más de un millar. Dicho fondo, que fue conservado por el fotógrafo durante muchos años de forma correcta, ahora es gestionado por el área de conservación-restauración de documento gráfico del museo. En estos momentos, las diapositivas en plástico tienen un almacenamiento en frío, en armarios de preservación para material fotográfico, con capacidad de 260 ltr, que mantienen una humedad relativa estabilizada en torno al 35% y una temperatura graduable entre 2-4 ºC.

Armario frío para diapositivas

Todo este trabajo va encaminado a garantizar, de la manera más eficaz posible, la continuidad material de las imágenes fotográficas y de la información que contienen. Una tarea de envergadura dada la riqueza y transcendencia del archivo de imágenes gráficas del Museo de Zaragoza, verdadera memoria de buena parte de la cultura patrimonial de nuestra sociedad.

También se conservan las cajas originales

 

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