El Museo de Zaragoza ha echado el telón esta semana a una de sus propuestas más atractivas, la exposición La fascinación por el arte del sol naciente que, con carácter semi-permanente, nos ha acompañado desde mayo de 2012. Con motivo de la conmemoración del IV Centenario de la Embajada Keicho y del Año dual España-Japón, la exposición  La fascinación… partía del deseo de celebrar los momentos de contacto y enriquecimiento mutuo entre España y Japón.

Elena Barlés con la Consejera Dolores Serrat y el entonces director del Museo Miguel Beltrán. Foto: J. Garrido

Comisariada por Elena Barlés y David Almazán (Universidad de Zaragoza), la muestra ha permitido a decenas de miles de visitantes realizar un viaje en el tiempo al Japón de la era Meiji (1868-1912) a través de diversas manifestaciones artísticas surgidas tras el encuentro entre Japón y Occidente.  Este contacto supuso un mutuo descubrimiento que impulsó la vertiginosa modernización de Japón, tras siglos de aislamiento, y acercó a los países occidentales la cultura japonesa, que impregnaría el arte y la cultura internacional desde finales del siglo XIX. A lo largo del recorrido se han podido contemplar más de 200 objetos entre estampas, porcelanas, lacas, marfiles y cuidadas publicaciones ilustradas, todos ellos datados en la Era Meiji. La mayor parte procedentes de los fondos propios, pero también se ha contado con singulares préstamos de diversas colecciones públicas y particulares aragonesas. Gracias al catálogo digital realizado, queda testimonio de los estudios realizados sobre estos materiales.

David Almazán durante la inauguración. Foto: J. Garrido

Asimismo, como acompañamiento a esta propuesta, se han venido sucediendo en los últimos años una  serie de actividades didácticas y culturales, que han contado con la colaboración de distintas instituciones y sobre las que conviene hacer balance. De este modo, se han celebrado periódicamente talleres y exhibiciones  impartidas por artesanos japoneses: especial interés concitó la exhibición de la calígrafa japonesa Tsubasa Kimura, quien nos mostró la profunda filosofía subyacente en el  shodo o caligrafía japonesa. También disfrutamos de un taller de elaboración de papel tradicional japonés, Unas iniciativas que fuero posibles gracias el inestimable apoyo de la Fundación Japón y la Embajada de Japón en España. Además, con la colaboración de la siempre activa Asociación Cultural Aragón-Japón, se han organizado una multitud de talleres para niños y adultos: origami, pintura sumie, ikebana o arreglo floral japonés, poemas haiku, creación de manga, meditación zen, etc…un amplio repertorio para todas las inquietudes. Finalmente, y como no podía ser de otro modo, desde el momento de su apertura, se programaron una serie de visitas guiadas, al cargo de la Fundación Torralba-Fortún del Gobierno de Aragón, que se han ido relanzando periódicamente y que han disfrutado cientos de personas. Entre ellos, el colectivo de dibujantes urbanos o cuadernistas de “De vuelta con el cuaderno”, que inmortalizaron con sus lápices la muestra.

Talleres. Foto: J. Garrido

A través de esta oferta de actividades y del propio valor e interés de la exposición, el Museo de Zaragoza ha mantenido su compromiso con la difusión del arte y la cultura japonesas. Desde la incorporación de la Colección de Arte Oriental Federico Torralba en el Museo de Zaragoza, éste siempre ha incluido en su exposición permanente distintas propuestas en torno al arte asiático. Una línea que esperamos continuar con la próxima exposición “Hiroshige y su época”, con el mismo comisariado y sobre la que el personal del museo ya está trabajando activamente. Sin duda, una buena ocasión para conocer el periodo Edo (1615-1868), una de las etapas de mayor originalidad y esplendor cultural en Japón.

MdZ

Foto: J. Garrido

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