Iniciamos una serie que va a tratar sobre las diferentes versiones iconografícas que de Goya existen en los fondos del Museo de Zaragoza, con el objeto de difundir y profundizar sobre la visión que del pintor tuvieron otros artistas.

Comenzamos con uno de los ejemplos más conocidos y que ha tenido más éxito popular: el busto realizado por Mariano Benlliure Gil (Valencia 1862- Madrid 1947), que recientemente hemos incorporado a las salas de exposición permanente. La obra comparte espacio con un lienzo ejecutado por Dionisio Fierros y titulado el Cráneo de Goya, dos piezas alusivas al pintor y realizadas tras su muerte.

Cabeza de Goya por Benlliure

Mariano Benlliure fue un artista valenciano, que pronto destacó en la escultura y participó en innumerables exposiciones nacionales e internacionales. Los bustos y monumentos públicos que realizó son muy numerosos, entre otras razones porque ganaba casi todas las convocatorias públicas. Su estilo se caracteriza por un naturalismo detallista y minucioso con cargas de un impresionismo espontáneo de ágil modelado. Testimonio de su amplia producción son los monumentos a Castelar, Gayarre, María Cristina de Borbón o Velázquez, y en Zaragoza el monumento a Agustina de Aragón en la plaza del Portillo.

Solo le quedaba inmortalizar a uno de los artistas más señeros de la pintura española, Francisco de Goya. Este busto de 62 de alto, 44 de ancho y 32 cms de profundo, es un vaciado en yeso policromado imitando al bronce y fue ejecutado por Benlliure hacia 1902, encontrándose su firma en el lateral izquierdo de la escultura.

Mariano Benliure. tertulialavara.es

Si bien está pieza no es la producción final, sino parte del proceso; el vaciado de cualquier escultura supone la concepción originaria de la misma, el núcleo que ha de servir al artista para la obra final, en este caso ejecutada en bronce. Por ello la policromía final del yeso quiso imitar al material con que se realizaría la escultura. Sin embargo este no era su aspecto primigenio. Imágenes de archivo del museo de Zaragoza mostraban el busto todavía sin policromar, con la apariencia blanca del yeso, tal y como se ve en las fotografías pertenecientes a las primeras décadas del siglo pasado, cuando la escultura presidía la sala dedicada a Francisco de Goya. Otra variante del busto, se exhibió junto con un grupo de obras de Benlliure, en la exposición Hispano- Francesa (Palacio de los Museos, 1908).

Sala Goya en el Museo de Zaragoza. AHPZ_ArchivoGaliay

Es una representación muy conocida del pintor en edad adulta, muestra una expresión seria, agudizada por sus rasgos maduros que evidencian un rostro marcado por el paso del tiempo.

Su mirada penetrante y su expresión huidiza, reflejan un gran realismo. Benlliure ha interpretado la psicología y el carácter de Goya, con un modelado nervioso que se acentúa en los cabellos, cuello y lazo de la chaqueta, creando un plegado de luces y sombras muy efectista.

El diseño originario es una reducción del preparado por Benlliure para la escultura de cuerpo entero, proyectada como fuente monumental para ser instalada en la ermita de San Antonio de la Florida y que finalmente se puede admirar en la fachada norte del Museo del Prado de Madrid.

El busto en el nuevo montaje

El Ayuntamiento de Zaragoza, la Real Academia de San Fernando en Madrid o el Museo del Prado, entre otros, exhiben entre sus fondos, bustos del insigne pintor aragonés, realizados en diferentes materiales. Este modelo ha sido desde siempre de los más copiados y difundidos de la iconografía goyesca, llegando hasta nuestros días en la producción de versiones en serie realizadas para los populares premios Goya de cine.

 

 

Etiquetas: , , ,