En 1956 se creó, por impulso especial de la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza, a la que se sumaron después  el Ayuntamiento de la ciudad y el Estado, a través del Gobierno Civil, un museo de Etnología y Ciencias Naturales de Aragón, un clásico en los repertorios museísticos. Esta muestra se ubicó en la llamada Casa de Pirenaica la Etnología y en la Casa de Albarracín las Ciencias Naturales, en el entonces parque Primo de Rivera de Zaragoza. Estos dos edificios fueron construidos dentro del ambicioso plan proyectado por Antonio Beltrán Martínez con una concepción museológica inédita en España. La sección de Ciencias Naturales permaneció abierta hasta 1976, cuando pasó a depender del Ministerio de Cultura y se anexionó al Museo de Zaragoza. En aquel momento se tuvo plena conciencia de que se necesitaba una total redefinición. Ahora en ese lugar se encuentra la Sección de Cerámica del Museo de Zaragoza.

 Ejemplar de Rana pueyoi 2

Herencia de aquella sección de Ciencias Naturales son una serie de objetos y especímenes de diverso tipo que pasaron a enriquecer la colección de nuestro centro. Algunos se encuentran hoy en día cedidos en depósito temporal al Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza. De entre ellos queremos mostrar hoy tres ejemplares de fósiles de las famosas “Ranas de Libros” o Rana pueyoi, que es su nombre científico, que custodiamos en nuestra sede central.

Escrito de remisión de las ranas

En la localidad turolense de Libros hubo unas minas de azufre que fueron  explotadas desde el siglo XIX hasta mediados del XX. En ellas se encontraron cientos de fósiles de batracios del Vallesiense (Mioceno superior,  hace unos nueve a once millones de años) con la particularidad de que su estado de preservación era excepcional, ya que conservaban huellas muy precisas de los tejidos blandos, incluso de los vasos sanguíneos y la médula ósea, lo que constituye un fenómeno tafonómico único.

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=78232&secid=30

 

Este yacimiento fue muy conocido y explotado desde el punto de vista paleontológico y coleccionista y proporcionó fósiles, especialmente sus famosas ranas, a muchos museos y colecciones de todo el mundo. Incluimos un enlace que explica de forma muy gráfica la forma más habitual de obtención de especímenes que se empleaba en Libros http://www.asminar.es/poremiliocastro.html. Las ranas fueron descritas y clasificadas por primera vez en 1922 por el naturalista Longinos Navas, quien las bautizó con la denominación técnica de Rana pueyoi.

Minas de azufre de Libros. www.mtiblog.com

En el Museo conservamos tres ejemplares que fueron aportados en 1956, por el Instituto de Estudios Turolenses, como respuesta de una campaña para la incorporación de fondos al Museo de Ciencias Naturales, impulsada por el entonces Gobernador Civil de Zaragoza,  José Pardo de Santayana. Los tres se mostraron en la exposición permanente del citado museo hasta su cierre. Se trata de dos fósiles completos de rana adulta y un tercero al que le falta de origen el anca derecha, contenidos en lajas de pizarra bituminosa. Otra muestra más de los variados y ricos fondos que conserva nuestra institución.

Ejemplar de Rana pueyoi 1

En el proyecto museográfico y museológico de la futura y necesaria ampliación del Museo de Zaragoza, se contempla un espacio para explicar sintéticamente los antecedentes del ser humano en el planeta Tierra. Es en ese contexto donde se prevé exponer estos bellos e interesantes ejemplares de las internacionalmente famosas “Ranas de Libros”.

Ejemplar de Rana pueyoi 3

 

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