Ayer, día de jueves lardero, dio comienzo el carnaval que se prolongará hasta el próximo martes. Estos días, especialmente el fin de semana, son momento de disfraces, comparsas, desfiles y fiesta en la calle. Dependiendo de las localidades, veremos máscaras, diablos, a don Carnal y a doña Cuaresma o a las trangas y el onso. Se trata de celebraciones, en algunos casos ancestrales, que en localidades como Bielsa (Huesca) se han convertido en Patrimonio Cultural Inmaterial.

El carnaval, por tanto, es una fiesta de interés patrimonial y, a nuestra manera, vamos a celebrarla también en el museo. Este viernes de carnaval nos dejamos llevar por el ambiente festivo y los monstruos y seres grotescos que se verán por las calles, dando rienda suelta al mundo onírico y de fantasía que nos ofrece, mejor que nadie, Goya en los Caprichos y Disparates que conservamos en el museo. En estas estampas vamos a ver también una apariencia que enmascara, como un disfraz propio de estos días, otra realidad subyacente.

“Nadie se conoce” es el título del Capricho 6 que narra una escena de carnaval. En la estampa aparecen varios personajes con máscaras y antifaz. No obstante, como ocurre a menudo en la obra de Goya, subyace un mensaje en la escena que se representa y, en este caso, Goya critica la educación basada en actitudes que entienden el mundo como una mascarada.

"Nadie se conoce", Caprichos, 6. Francisco de Goya y Lucientes. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Más allá de escenas de aspecto plenamente carnavalesco, disponemos de varios ejemplos que muestran un mundo disparatado y caprichoso, con inventos y criaturas, que se representa en las estampas siguientes:

“Disparate volante”. Esta estampa muestra una pareja volando sobre un hipogrifo y se representa como una crítica universal de la esencia del ser humano, de sus miedos, violencia, creencias, vicios y errores. El hipogrifo es una criatura imaginaria, híbrida entre caballo y grifo.

"Disparate volante", Disparates, 5. Francisco de Goya y Lucientes. Foto: Javier Zambrano. Museo de Zaragoza.

“Modo de volar” plasma el sueño humano de volar. En este caso, tal vez Goya no haga una crítica de algo imposible sino, más bien, muestre el deseo de libertad que expresa el vuelo o, tal vez, la esperanza de que hay un modo de volar y alguien dará con él en el futuro.

"Modo de volar", Disparates, 13. Francisco de Goya y Lucientes. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Por último, y como despedida, recordamos la preciosa estampa “Volaverunt”, que viene a cerrar este imaginario goyesco por su pertenencia al grupo de “sueños y brujas”. Esta emblemática maja que vuela sobre hechiceras y se corona con alas de mariposa, nos recuerda la magia de estos días y nos invita a volar y dejarnos llevar entre sueños y disfraces.

Felices días de carnaval.

"Volaverunt", Caprichos, 61. Francisco de Goya y Lucientes. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

MdZ

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