El culto a la dinastía fue uno de los objetivos primordiales de los sucesores de Augusto, obsesionados por legitimar su posición de máximo poder en el Imperio Romano. Por ello, en todas las ciudades se organizaron programas iconográficos para hace llegar hasta el último rincón del Imperio la imagen de los descendientes del Divino Augusto. Estos grupos escultóricos se exhibían en los espacios públicos más concurridos, como el foro o los edificios de espectáculos, donde todo el mundo podía verlos.

Druso Minor (Fot. M. Gracia)

En Caesar Augusta esto también sucedió, pero desgraciadamente por ahora pocas esculturas de la intrincada familia imperial julioclaudia han llegado hasta nosotros: una cabeza de una princesa desconocida aparecida en el teatro y la otra es un retrato de un nieto adoptivo de Augusto, Druso II o Minor que apareció en la calle Sepulcro tirada como escombro dentro de un basurero bajoimperial. El lugar del hallazgo está cerca del foro, por lo que es muy probable que proceda de allí. Por lo tanto no podía faltar en la exposición.

Druso de perfil (Fot. M. Gracia)

Es una efigie en mármol de Paros o Naxos, de Druso el Menor, figurado a los veinte años. Era hijo de Tiberio y de Vipsania Agripina. Es evidente el parecido con su padre y su abuela Livia. Confeccionado en dos partes, se conserva la anterior. El rostro es redondeado, vuelto hacia la derecha con ojos profundos y grandes, frente abombada, ligeramente huidiza, nariz prominente y aquilina, labios cerrados, mentón sobresaliente y el cuello musculado. El cabello presenta cierto esquematismo y rigidez en el flequillo. Perteneció a una escultura mayor que formó parte de una galería imperial de retratos situada en el foro de Caesar Augusta.

Druso, parte posterior (Fot. M. Gracia)

En el año 4 d. C., Augusto declaró heredero a Tiberio, padre de Druso, y este sería con toda probabilidad el momento de la colocación de la estatua en el foro caesaraugustano. Druso falleció, asesinado por su esposa Livilla, en el año 23 d. C., a los 38 años. La fortuna ha querido legarnos este retrato de un miembro menor de la familia julioclaudia, esperemos que la Arqueología de Zaragoza nos proporcione algún día una imagen del emperador que le dio nombre.

MdZ

Druso delante de la genealogia augústea (Fot. E. Santos)

 

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