El pasado miércoles tuvimos el placer de recibir en nuestra sede central a Hiromu Ozawa, director del Departamento de Historia Urbana del Museo Edo Tokyo de Japón. Ozawa vino de la mano de los doctores Elena Barlés y David Almazán, especialistas en arte japonés. Junto a ellos, tuvimos la suerte de contar con Juan Luis López Aranguren, profesor de Derecho internacional y del Máster propio en estudios japoneses de la Universidad de Zaragoza, que gracias a su conocimiento del idioma actuó como traductor y facilitó el encuentro entre todos.

Hiromu Ozawa junto a Elena Barlés, David Almazán y Juan Luis López

Hiromu Ozawa es un especialista muy destacado por su amplio conocimiento de la lengua antigua japonesa y su magnífica interpretación, que lo convierte en uno de los pocos estudiosos de este tema a tan alto nivel. La visita transcurrió por varias secciones de la colección de Asia Oriental, custodiada en el área de reserva, donde el grupo pudo ver los materiales que mayor interés suscitaban a nuestro visitante. Aquellos que captaron la atención fueron varias lacas japonesas, los cinco libros xilográficos Ukiyo-e de Harunobu y el Manga de Hokusai, compuesto por quince volúmenes, (único completo en nuestro país). La visita fue realizada por las restauradoras de documento gráfico, Nerea Díez de Pinos, y de pintura, Carmela Gallego, que están siempre presentes en aquellos momentos que requieren manipulación de obra para asegurar que nuestras colecciones se encuentran siempre en manos profesionales que conocen las necesidades y particularidades de cada material.

Hiromu Ozawa firmando el libro de oro del Museo junto a Carmela Gallego y Nerea Díez de Pinos

Este tipo de visitas pone en valor la colección de Asia Oriental del Museo de Zaragoza, así como demuestra su importante valor. Se trata de un fondo procedente de la colección que Federico Torralba fue confeccionando a lo largo de su vida con el criterio propio de un experto y que se ha convertido en una de nuestras colecciones singulares más destacadas.

Al término de la visita, todos los miembros del equipo coincidieron en destacar el interés de la misma y el aprendizaje que cada uno de ellos se llevó y podrá aplicar a su campo particular. Los conocimientos de Hiromu Ozawa, y su manera de interpretar la lengua antigua japonesa y cada objeto artístico que pasó por sus ojos, trascienden lo meramente visual. Observando las explicaciones de Ozawa pudimos apreciar que cada elemento de la obra de arte se realiza de una determinada manera y con un significado preciso. La sabiduría de este experto japonés nos recuerda la delicadeza y el detalle minucioso que se aplica a cada aspecto del trabajo y la vida en Japón. Todo ello conduce a una manera de trabajar donde prima la pervivencia de lo tradicional en perfecta armonía con la modernidad. En definitiva, un lujo de visita que estamos deseando repetir.

MdZ

 

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