El museo continúa inmerso en su puesta a punto para la próxima reapertura. El patio está prácticamente preparado y la última intervención que se ha llevado a cabo ha sido en el busto de Goya que preside la columnata.

La restauradora Covadonga Menéndez ha trabajado los últimos días con esta escultura para limpiarla y conservarla en el mejor estado posible. La intervención ha consistido en inhibir la corrosión y proteger la obra de futuras agresiones externas y medioambientales.

Covadonga Menéndez realizando la intervención de conservación-restauración en el busto de Goya del patio del museo. Foto: Eduardo González. Museo de Zaragoza.

El punto de partida ha sido importante. El estado de conservación de la obra era bueno. No obstante, la restauradora ha podido ver que el busto tenía alguna intervención anterior, como reintegraciones en frente y nariz, así como algún patinado.

En la intervención actual se han eliminado escorrentías y salpicaduras que se forman con el paso del tiempo y que vienen causadas por las circunstancias que rodean a la obra en su día a día. Se ha conservado la pátina porque es bastante antigua y se ha hecho un tratamiento para eliminar los productos de corrosión que perjudican a la obra. Por último, se le ha aplicado un tratamiento de protección porque los metales al aire libre sufren alteraciones.

Se trata de una escultura que, pese a estar protegida dentro del museo, está expuesta en el patio, por lo que se encuentra en un contexto exterior urbano done le afectan las condiciones medioambientales, un cierto nivel de contaminación…etc. si bien está exenta de los típicos riesgos de la calle, el vandalismo por ejemplo que sí sufre la escultura pública que vemos en la ciudad. Todo ello condiciona en gran medida su estado de conservación.

En lo que respecta al pedestal, Covadonga ha limpiado y tratado tanto las letras como la piedra. También ha sellado los bordes y las dos zonas de unión (busto-pedestal, pedestal-basamento) donde ha ido entrando el agua de lluvia poco a poco.

Con esta intervención, el busto de Goya ha quedado listo para ofrecer su mejor aspecto en el renovado patio del museo. Aprovechamos la ocasión para recordar que se trata de una obra en bronce realizada por el zaragozano Félix Burriel en 1927 y que se encuentra en el patio desde 1960. La historia del busto comienza con un modelo definitivo realizado en yeso, durante la estancia del escultor en París, que sería entregado a la Diputación Provincial de Zaragoza. De este modelo en yeso saldrían dos ejemplares en bronce, uno destinado al Rincón de Goya, en el parque José Antonio Labordeta, y otro, el que descansa en el museo, que permanecería en dependencias de la Diputación hasta ser entregado a nuestra institución. Podéis ampliar la información sobre esta obra en la novedad publicada al respecto hace unos años.

Busto, Félix Burriel, 1927. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Esta escultura forma parte de la imagen del patio del museo que todos tenemos en mente. Durante estos años, ha cambiado el color de la pared, las obras que allí se exponen y, ahora, el pavimento. Sin embargo, nuestro busto de Goya permanece dando la bienvenida a todos los visitantes, con gesto serio y solemne, pero familiar para muchos de nosotros.

Preparación y montaje para fotografiar el busto de Goya tras la intervención de conservación-restauración. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

MdZ

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